Revista Magazine de Maraustralis - La Trochita
00-11


Desde temprano estamos rondando la estación de trenes de Esquel, ansiosos por abordar el mítico tren La Trochita. Nos comentan que el ataque de los bandoleros de Butch Cassidy y Sundance Kid con otros de su banda, montados a caballo y galopando a la velocidad del tren para abordarlo desde los pescantes, se suspendió. "¿Por qué?" preguntamos con asombro por quitar algo que sí sucedió en aquellos tiempos del siglo XIX -la casa de Cassidy y Kid está en Cholila, "ahí nomás"-; nos contestaron que "los pasajeros se asustaban... creían que era de verdad". En fin.

Superado este tema con la incredulidad replegada bajo la sombra de la diversión en ciernes, nos unimos al resto del

pasaje que observamos las maniobras que en la playa de la estación realizaba la hermosa máquina de vapor.

Por fin, a bordo. El estruendo agudo del pito sacude las somnolencias y en el cuerpo -ya acomodado sobre los asientos originales de madera lustrada- sentimos los dos tirones que da la máquina a sus vagones para quitarlos de la inmovilidad. Lentamente, con el sonido casi olvidado del émbolo empujado por el vapor de la caldera y el "chuf... chuf... chuf...", la formación comienza a rodar. Con la molicie de salir, ella también, de la somnolencia invernal bajo un sol que ilumina y emponcha.


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