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Miramar: Las primeras huellas de Tigre Dientes de Sable halladas en el mundo

Fue presentado recientemente a la comunidad científica internacional “Felipeda miramarensis”, las huellas fósiles de este gran felino, recuperadas en la ciudad de Miramar, Argentina.

  El increíble hallazgo paleontológico único en el mundo, ocurrió en septiembre de 2015 y fue realizado por personal del Museo Municipal Punta Hermengo de la ciudad balnearia de Miramar, a unos 450 kilómetros de Buenos Aires. Pero recién ahora se determinó que las huellas fósiles de este animal, que vivió durante el Pleistoceno (edad geológica que abarca entre 2,5 millones de años a 10 mil años antes del presente), son las primeras atribuibles al Tigre Dientes de Sable.  

  Un equipo interdisciplinario de investigadores, compuesto por Federico L. Agnolin (Museo Argentino de Ciencias Naturales, Fundación Azara, Universidad Maimonides y Conicet), Nicolás R. Chimento, Denise H. Campo, Francisco De Cianni (Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires) y sus descubridores, Mariano Magnussen y Daniel Boh (Museo Municipal de Ciencias Naturales “Punta Hermengo” de Miramar, dependiente de la Secretaria de Turismo y Cultura de la Municipalidad de General Alvarado), publicaron un extenso trabajo (en inglés) donde demostraron la importancia del hallazgo, comparándolo con otras especies prehistóricas y vivientes. Finalmente, la prestigiosa revista científica canadiense “Ichnos” especialista en la temática de huellas o trazas fósiles, y por medio de una extensa evaluación, publicó el trabajo, lo que da por aprobado el nombre propuesto.  

  Los Tigres Dientes de Sable o Maquerodos se encuentran en el registro fósil de Argentina a partir de restos óseos del denominado Smilodon populator, el mayor representante de este grupo de felinos extintos, que habitó también América del Norte , Asia y Europa, y hasta este hallazgo, nunca se habían encontrado huellas de esta magnífica criatura.  

  Fue así que, muy cerca del centro urbano y en pleno sector turístico, Mariano Magnussen y posteriormente Daniel Boh, encontraron huellas de este gran felino, de unos 19 centímetros de diámetro cada una. “La nueva icnoespecie (huella o traza fósil) fue bautizada científicamente como Felipeda miramarensis, en honor a la ciudad donde se las encontró y básicamente significa: “pie de felino miramarense”, argumento Daniel Boh, y agrego “desde hace décadas Miramar ha aportado a la ciencia numerosos descubrimientos, pero nunca se la había homenajeado de esta forma”.

Pero Felipeda miramarensis no estaba solo. En esos pantanos de hace 100 mil años atrás, otras criaturas también dejaron sus huellas a las orillas de una laguna que ya no existe, como aves de más de un metro de altura, roedores gigantes y un extinto camello con larga trompa. Así mismo el equipo local recupero en varias oportunidades restos óseos de animales parecidos a hipopótamos (Toxodon) perezosos gigantes (Megaterio, Lestodonte y Celidoterio), caballos extintos (Hippidium) y todo un ecosistema primitivo con peces, insectos y hebras vegetales entre otros, declaro Mariano Magnussen, del Museo de Miramar.

La Felipeda miramarensis, fue producida por un tigre dientes de sable (como el popular personaje “Diego” de la película La Era de Hielo). Sin dudas, fue uno de los grandes triunfos en la adaptación en los mamíferos depredadores para la cacería de grandes presas. La extraordinaria peligrosidad de este félido se debía al gran desarrollo de la parte anterior de su cuerpo y al tamaño asombroso de sus caninos superiores, que llegaban a sobresalir más de 25 centímetros. Todo su cuerpo tenía una estructura poderosa, de más de 300 kg. de peso, los músculos de los hombros y del cuello estaban dispuestos de tal manera que su enorme cabeza podía lanzarse hacia abajo con gran fuerza. “La diferencia en tamaño de las huellas posteriores y anteriores de Felipeda miramarensis, refleja la anatomía de esta bestia extinta”.

 

  La zona donde se recuperó este magnífico material ya era conocida mundialmente desde fines del siglo XIX. Fue el mismo sabio Florentino Ameghino el que destacó su importancia allá por 1908. Posteriormente el sitio fue estudiado por décadas por científicos del Museo de La Plata, el Museo de Buenos Aires, y actualmente por el Museo Municipal Punta Hermengo.  

 

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