Única revista on-line que lleva Chubut al mundo

 

 

 

¿Por qué volver sobre el pasado, anteponerse al camino del progreso?

  Son jóvenes en la edad del desprejuicio –los veinte años–; la edad del valor –si las hay– los que ponen en palabras la cuestión sospechada y elípticamente murmurada del dudoso origen de los capitales de esta antigua empresa originaria del sur argentino.

  Un sur que muy lejos de ser frío, en los años 20-21, se conmovió intensamente por el movimiento reivindicativo iniciado por los peones rurales, y sobre todo, por la terrible represión militar que le dio fin.


Sara Braun, la primera empresaria de la Patagonia

  Allí también tenían veinte años algunos jóvenes militares, que fueron obligados a matar a los huelguistas, aleccionados de que se trataba de subversivos y ladrones.

  En realidad, obreros y peones no buscaban más que poder agruparse para defender cuestiones de vida y poder salir de la esclavitud, tales eran las condiciones de trabajo entonces.

Un almacén de ramos generales perteneciente a una familia judía que se establece en Punta Arenas, da origen a lo que en 1920 llegan a ser 1.376.160 hectáreas propiedad de una sola familia, los Braun.  

  Esta extensión de tierras difícilmente haya sido superada en el mundo.

  Otras de las familias todopoderosas eran la de José Menéndez, –acusado en de diezmar a los indígenas del sur.

 Como familias los Braun-Menéndez llegaron a ser dueños y señores en el sur.

  Fueron dueños de las riquezas de la Patagonia argentina y chilena, ” y ante tanta riqueza… a quiénes iban a responder los pobres empleados nacionales enviados a esas tierras, o los comisarios, los jueces de paz, los gobernadores, etc.”…


El local de La Anónima en San Julián - Gentileza Archivo General de la Nación.

  Por ironía del destino, Yrigoyen se convierte en verdugo de los movimientos populares, a poco de ser abolida la pena de muerte por el Congreso, la Patagonia es escenario de la más cruel de las matanzas.

  El marco histórico es el siguiente: en 1920 la Patagonia está en crisis. Desde el fin de la guerra mundial ha caído el precio de la lana. La monoproducción los hunde. Hambre, desocupación, miseria. El presidente parecía actuar en contra de los intereses de los “dueños de la tierra”. Había implantado aduanas, y había ordenado remensurar los campos, quitándoles tierras de las que se habían apropiado ilegalmente.

  Todo el país tiembla ante la suba del dólar. Se culpa al gobierno popular. Los conflictos obreros van en aumento. El sur también se organiza.

  Las primeras huelgas se hacen para abolir el castigo corporal al que se somete a los peoncitos por parte de los capataces.

A pesar de la falta de comunicaciones, los obreros argentinos y chilenos tenían una intensa relación de contacto y solidaridad. Ante cada manifestación, la policía reprimía y deportaba a los extranjeros, pero los trabajadores no cedían, y volvían a reorganizarse.

  Vale a esta altura detallar algo acerca de la vida de los trabajadores rurales.

  Los peones, especialmente en las estancias chicas, dormían en galpones, donde también se guardaban las máquinas. El menú, consistente solamente en carne de capón, es aún corriente en las estancias patagónicas. Era condición del peón ser soltero, lo que contribuyó entre otros factores a la despoblación patagónica.

  Los contratos de trabajo son esclavizantes. Por eso puede decirse sin temor a equivocarse, que lo que más ha conspirado contra el progreso de la Patagonia ha sido la falta de humanidad en el trato a los obreros.

  El protagonista de la represión fue el comandante Varela. Sin duda muchos otros nombres deberían acompañarlo, pero cuando se recuerda aquella matanza, su nombre es el único que se dice.

  A pedido del gobierno nacional, Varela hace una primera expedición, donde resalta que no encuentra más que movilizaciones de reclamo de los trabajadores, que se organizan por sus derechos, y deshecha relatos de bandolerismo contra los patrones por considerarlos exageraciones.

  Sin embargo, cuando los petitorios obreros quieren ser implantados a fuerza de huelgas y boicots a los almacenes y hoteles que no respetan los convenios, Mauricio Braun y Alejandro Menéndez Behety viajan a la capital y mueven los hilos para que el ejército ponga fin a estas revueltas que están frenando la esquila.

  Varela vuelve con la orden de “cumplir su deber”, implícitamente tiene permiso para establecer un estado de sitio, aunque no conste en ningún papel.

  La sangre corre por todas partes. Los obreros son apaleados, fusilados. Algunos que salvan no quieren hablar de lo que vieron. En los “combates”, el “enemigo” no tiene más que unos pocos revólveres y algunos cuchillos. Los partes de los enfrentamientos son equívocos. Pero la tierra queda sembrada de tumbas y fosas comunes.

  Cuando se reprimió a los obreros, se dio carta blanca a los grandes hacendados que sí se llevaron las riquezas en bruto al exterior y no hicieron más que para ellos.

  “Cuando el viento patagónico había borrado ya hasta la última tumba de los fusilados, en 1967, Mauricio Braun fue reverenciado en todas las ciudades del sur de Argentina y de Chile. Se hicieron homenajes a su memoria, a los que concurrieron los empleados con sus mejores trajes, gobernadores, ministros, jefes de policía, jefes de regimiento, subprefectos, obispos, párrocos, familias con sus vestidos de domingo: en todas las sucursales de la Sociedad Anónima se recordó el centenario del nacimiento de Mauricio Braun. Centenares de artículos periodísticos se escribieron en su recordación, y se oficiaron decenas de misas en todo el territorio patagónico en memoria del alma de Mauricio Braun”.

Los textos en negro pleno corresponden a la nota de La Nación, escrita por Soledad Gil.
Los textos en gris, corresponden a información general sobre La Anónima en La Patagonia, de varios autores.

Al diagramar esta nota del modo en que lo leen se intentó -y consideramos haberlo logrado- establecer los parámetros entre los cuales circula la verdadera historia. Faltaría decir "quien quiere oír que oiga"

Para la publicación de estas dos notas así diagramadas obtuvimos, luego de un arduo debate, la autorización excepcional de la Editoria de Revista Magazine quien, como es sabido, elude cuestiones que puedan incidir o afectar políticamente a cualquier sector. Ésta vez dió su aquiescencia por tratarse de HISTORIA y no de "VERSIONES". Desde ya agradecemos ese gesto de democrática libertad editorial. Mikel Arocena y otros.

 
 

comparte
Powered by miarroba.es 

    ir a portada