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Cincuenta y cuatro años después de la mítica Julie Andrews, la actriz británica revive uno de los mayores clásicos del cine: ‘Mary Poppins’.  Lo hace sin complejos, convertida en una de las divas más cotizadas de la industria… Por Ixone Díaz-Landaluce

Blunt se encuentra en su mejor momento, tanto laboral como personal: casada con John Krasinski, -tras tres años de relación con el cantante Michael Bublé-, forma la actual pareja de oro de Hollywood.

Lleva el pelo recogido en dos trenzas, zapatos plateados de cordones y plataforma y un conjunto de jersey y pantalón en tonos rosas y rojos de la firma española DelPozo. El look alegre (y algo excéntrico) de Emily Blunt resulta perfecto para la agenda del día: la actriz británica está en Nueva York promocionando El regreso de Mary Poppins (estreno: el 21 de diciembre), secuela del clásico de todos los clásicos.

“Cuando se supo que yo sería Mary Poppins, una amiga me dijo: ‘Tía, vaya pelotas tienes'”

Blunt tiene 35 años y sonríe sin parar. Es simpática y dicharachera, pero también parece algo nerviosa, consciente de que se enfrenta a los recuerdos de al menos un par de generaciones de fans de uno de los personajes más icónicos de la historia del cine. Calzarse los zapatos de Julie Andrews –y bailar y cantar rodeada de pingüinos como hizo ella hace ya 65 años– es algo con lo que no se hubiera atrevido cualquiera.

Sin embargo, Blunt tiene ese tipo de confianza ciega en sí misma. Quizá porque tartamudeó desde los 7 hasta los 14 años, hasta que un profesor la ayudó a darse cuenta de que interpretar personajes podía ayudarla. Más tarde, un agente la descubrió en el Festival de Teatro de Edimburgo y renunció a sus planes universitarios para debutar en el West End londinense. En 2006 ganó un Globo de Oro por un telefilme y ese mismo año eclipsó a Anne Hathaway (y casi a Meryl Streep) como asistente trepa en El diablo viste de Prada. Desde entonces es una de esas pocas estrellas todoterreno que lo mismo protagoniza un musical (Into the woods), una de época (La reina Victoria), un thriller basado en el  best seller de Paula Hawkins (La chica del tren) o una de acción con Tom Cruise (Al filo del mañana).

 

  Blunt es, además, el 50 por ciento de una de las power couples más influyentes de la industria. En la era pos-Brangelina, ella y su marido –el actor y director John Krasinski– se han convertido en una engrasada máquina de hacer dinero. El thriller de terror Un lugar tranquilo, protagonizado por ambos y dirigido por Krasinski, se convirtió hace unos meses en un inesperado taquillazo de más de 330 millones de dólares con un presupuesto de apenas 17. De hecho, la película tendrá su correspondiente secuela. Antes, Blunt llegará a las salas de cine de todo el mundo descendiendo de los cielos con su paraguas y su bolso mágico. La dosis perfecta de nostalgia para estrenar la Navidad.

XLSemanal. Mary Poppins regresa 65 años después. ¿Qué hace de ella un personaje tan atemporal?

Emily Blunt. Cuando se estrenó, en 1964, era una historia sin cinismo, llena de esperanza y totalmente mágica. Fue una de las primeras películas que vi, con 6 o 7 años, y así es para mucha gente de mi generación. Es un recuerdo cargado de nostalgia.

XL. Me imagino que, ante el reto de resucitar a semejante icono, le temblarían un poco las piernas…

E.B. Cuando Rob Marshall me llamó para ofrecerme el papel, insistió en que lo afrontara como cualquier otro personaje. Eso me tranquilizó. Pero, cuando se hizo público que yo iba a ser Mary Poppins, me intimidó la reacción de los demás…

XL. ¿Por qué?

E.B. Una amiga me dijo: «Tía, vaya pelotas tienes [se ríe]». Entonces pensé: «¡Oh, Dios mío!». Tuve que aislarme de todo ese ruido para poder hacer mi propia versión. Es un personaje icónico interpretado por una actriz icónica; no podría emular lo que hizo Julie Andrews. Su Mary Poppins está marcada a fuego en la memoria colectiva.

XL. ¿Y cuál es esa nueva versión?

E.B. Mi inspiración fueron los libros. De hecho, decidí no volver a ver la película. En los textos, Mary Poppins es muy divertida, grosera y excéntrica. Está como un cencerro. ¡Y es terriblemente vanidosa! [Se ríe]. Es un personaje delicioso.

Blunt cuenta con la aprobación de la propia Julie Andrews. La actriz, de 83 años, incluso rechazó un breve papel para no robarle protagonismo

XL. Creo que tampoco habló con la propia Julie Andrews…

E.B. No. La conocí hace años, pero no la he vuelto a ver desde que acepté el papel. Rob Marshall y ella son muy amigos y sé que le dio su bendición al proyecto y a que yo fuera la elegida. Estoy deseando saber qué le parece.

XL. Por cierto, vuelve a compartir pantalla con Meryl Streep. ¿Cómo es ella en las distancias cortas?

E.B. Somos muy amigas. La conocí en El diablo viste de Prada, cuando yo era una cría. ¡Me aterrorizaba! [Se ríe]. Pero ya hemos hecho tres películas juntas y siempre nos divertimos. Es una persona fabulosa, inteligente y es maravilloso hablar con ella. Me encanta escuchar todo lo que tiene que decir.

XL. No estoy segura de que Mary Poppins pasara la criba en una entrevista de trabajo para elegir niñera en 2018. ¿Cómo lo ve?

E.B. No lo tendría fácil [se ríe]. Ahora, los padres somos muy específicos sobre lo que queremos y lo que no queremos para nuestros hijos. Pero ¿quién no querría un poco de magia en la vida de sus hijos? En realidad, yo siento que tengo una versión de ella en nuestra niñera, Tina, que es maravillosa…

XL. Creo que su hija mayor, Hazel, es fan acérrima del clásico. Vaya presión…

E.B. Sí, le encanta la original y está obsesionada con Julie Andrews. Aún no ha visto mi versión, veremos si da su aprobación… Es genial hacer cosas que puedan disfrutar mis hijas. Obviamente, todavía no pueden ver Sicario o La chica del tren.

 

  XL. ¿Cómo les explica a qué se dedica?

E.B. Hazel empieza a entender lo que hago, lo que significa interpretar diferentes papeles. Lo veo incluso en la forma que tiene de jugar. Comienza a crear sus primeros mundos imaginarios.

XL. ¿Ha cambiado la maternidad su forma de enfocar su carrera?

E.B. Sí, es inevitable. Ahora soy mucho más selectiva. Desde que soy madre no he interpretado cierto tipo de personajes. Cuando tienes un hijo, lo que proyectas al mundo cobra, de pronto, más significado. Además, ya no quiero trabajar tanto. Trato de tomar de 4 a 6 meses de descanso entre proyectos.

XL. Se ha convertido en una de las actrices más cotizadas de Hollywood. ¿Cómo escoge ahora sus películas?

E.B. Lo único que tengo en esta profesión son las decisiones que tomo, así que no tengo grandes estrategias, solo confío en mi instinto. Después de firmar, que la película sea un éxito o no, o que el rodaje sea agradable o espantoso, escapa a tu control. Así que escojo personajes diferentes para sorprenderme a mí misma y a los demás. Consiste en no descubrir todos los trucos que guardas en la bolsa.

XL. En esta película interpreta, canta, baila…, pero nunca estudió arte dramático. ¿Alguna vez se ha sentido insegura por esa razón?

E.B. Quizá al principio de mi carrera. Pero, más que por mí misma, por lo que otras personas me hacían sentir…

XL. ¿Se refiere a otros actores?

E.B. Bueno, hay quien pone en duda si deberías dedicarte a esto o por qué nunca estudiaste interpretación. Personalmente pienso que interpretar es algo instintivo. Yo no conozco otra forma: no sé utilizar una técnica ni sé lo que eso significa, aunque entiendo que a mucha gente le funciona. Y la verdad es que me ha ido bastante bien [se ríe].

XL. ¿Y qué es lo que sí le funciona?

E.B. Yo tengo que estar feliz y sentirme cómoda, contenta y con confianza. Especialmente ante escenas muy dramáticas. Nunca me llevo el trabajo a casa y no paso por rehabilitación después de un rodaje. No conozco ese tipo de sentimientos oscuros.

XL. Una carrera pasa por fases muy diferentes. ¿Cuál fue el momento que lo cambió todo?

E.B. Mi carrera ha sido bastante gradual, nada meteórica. Empecé haciendo teatro, luego televisión y finalmente cine. Vas escalando poco a poco. Ha sido un viaje lento pero agradable. He aprendido, y esto es muy difícil para una británica, a entender mi propio valor, lo que aportas a un proyecto, que tus ideas tienen validez y tus opiniones también. Eso lo sentí por primera vez cuando rodé Al filo del mañana, con Tom Cruise. Fue una experiencia estupenda para mí.

“Desde que soy madre, no interpreto cierto tipò de personajes. Cuando tienes hijos, lo que  proyectas al mundo, cobra, de pronto, más significado”

XL. Desde fuera se diría que Hollywood ha cambiado mucho en el último año. Pero desde dentro ¿es ese cambio tangible y real?

E.B. Creo que sí. Desde luego, la industria es más inclusiva y el nuevo escenario es muy prometedor. Lo que ha pasado en los últimos meses, y no solo con las mujeres, sino también con los actores afroamericanos o con los hispanos, es que se ha establecido un sistema que antes no existía y que está llevando las iniciativas a la práctica. El cambio está sucediendo. Puede que no a toda velocidad, pero se está avanzando. Y por la inercia que lleva este movimiento no creo que vaya a diluirse. Seguirá creciendo.

 

  XL. Ya se nota incluso en la redacción de contratos: cláusulas de inclusión, de desnudos, de moralidad…

E.B. Los contratos también han cambiado. Personalmente, cuando se trata de este tipo de cláusulas, hay cosas con las que soy muy específica y otras con las que no tanto…

XL. Las actrices también han estrenado una nueva actitud a la hora de negociar sus salarios. ¿Es su caso?

E.B. Desde luego. Existe una nueva conciencia de no permitir que nadie te haga sentir mal por exigir ciertas cosas. Tener todo este movimiento detrás significa que tu voz ya no puede caer en oídos sordos. Es un momento muy emocionante. Era una catarsis necesaria.

XL. Vivimos un momento político complejo y confuso. Especialmente en Estados Unidos y el Reino Unido…

E.B. Oh, por favor, no hablemos de eso…

XL. ¿Por qué?

E.B. La razón por la que no quiero hablar de política es porque es un momento muy incendiario, frágil y desconcertante en el que la gente se siente reacia a tener esperanza. Y me gustaría pensar que esta película puede recuperar esa idea de que la esperanza es fundamental. Mi marido dice que es una «bomba de alegría». Y creo que eso es algo que necesitamos ahora. Es una película sin una gota de cinismo, que puede unir a las personas en vez de polarizarlas.

“A veces creo que mi trabajo es un poco tonto… hasta que alguien te dice que solo tú le hiciste reír mientras su pdre se moría de cáncer. Tienes un impacto en los demás”

XL. ¿Cree que el cine tiene ese tipo de poder?

E.B. Creo que puede tenerlo. El error que cometo a veces es trivializar lo que hago y pensar que tengo un trabajo un poco tonto. Pero luego conoces a alguien que ha visto una de tus películas y resulta que era lo único que le hacía reír cuando su padre estaba muriéndose de cáncer. Y entiendes el impacto que puede tener lo que haces en los demás. Un filme como este solo puede transmitir alegría y ese, para mí, es un gran regalo.

XL. Su marido también es actor. ¿Los ayuda eso a navegar con más agilidad en este negocio tan complicado?

E.B. Sí, porque vives este mundo a través de tus ojos, pero también a través de los suyos. Acabas desarrollando una especie de lenguaje secreto. El año pasado trabajamos juntos por primera vez y fue estupendo para los dos

 


  XL. Por cierto, se han convertido en la nueva pareja dorada de Hollywood…

E.B. [Se ríe y se tapa la cara].

XL. ¿Le incomoda la etiqueta?

E.B. Un poco sí, pero supongo que el hecho de que a la gente le gustemos como pareja es algo bonito, pero también un poco extraño.

XL. Hace 3 años decidieron dejar Los Ángeles y se mudaron a Brooklyn, en Nueva York. ¿Buscaban distanciarse de Hollywood?

E.B. Es bueno no estar siempre sumergido en ese mundo. Yo siempre había querido vivir en Nueva York porque me recuerda mucho a Londres, donde crecí. Los Ángeles es una ciudad divertida: siempre hace sol, teníamos una piscina estupenda y grandes amigos, pero no me resultaba excitante. Poner un poco de distancia con la industria ha sido muy saludable para nosotros.

XL. Siempre dice que se convirtió en actriz prácticamente por accidente. ¿Qué estaría haciendo ahora si no la hubiera descubierto un agente?

E.B. Quería ir a la universidad y estudiar lenguas modernas, soñaba con ser traductora o intérprete en Naciones Unidas. Ese era el plan original y puede que estuviera haciendo exactamente eso. Aunque ahora me gusta más renovar casas y hacer reformas integrales. Estoy obsesionada con Pinterest [se ríe].

XL. Se acerca la Navidad… ¿A favor o en contra?

E.B. ¡Me encanta la Navidad! No lo puedo evitar. Decoramos toda la casa, cocinamos, nos juntamos con nuestras familias… Además, es totalmente cierto aquello de que redescubres la Navidad a través de los ojos de los niños. Antes de tener hijos, es muy fácil decir: «¡Odio la Navidad!». Ahora, en cambio, es una época muy emocionante. Eso sí, tratamos de contenernos con los regalos, porque a veces puede resultar excesivo.

Privadísimo

  • Es la segunda de cuatro hermanos. Su padre es abogado; su madre fue actriz de teatro antes de convertirse en profesora.
  • Ella y John Krasinski se casaron en 2010 en la mansión italiana de George Clooney. Matt Damon, Meryl Streep y el propio Clooney fueron algunos de los invitados al enlace.
  • La pareja tiene dos hijas: Hazel, de 4 años, y Violet, de 2.
  • Antes de casarse, tuvo una relación de 3 años con el cantante canadiense Michael Bublé. Su canción Everything, publicada en 2007, está dedicada a ella.
  • Poco amiga de las redes sociales –no tiene cuenta en Twitter ni en Instagram–, no acepta hacerse selfies con los fans que se acercan a ella.
  • Tiene doble nacionalidad: americana y británica. Admitió haber adoptado el pasaporte americano por razones fiscales.
  • Es extremadamente supersticiosa
 
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