COLABORADOR

Los veo

 

En estos tiempos donde la transición me toma sin largarme ni darme respiro, obligándome a adoptar una decisión, es como que me alejo de lo habitual y miro películas en la computadora. Una tras otra. No selecciono mucho pero la mayoría son de origen yanqui. Y esto seguirá así hasta que me corten la luz por falta de pago; también la conexión a la Internet por igual motivo; y el gas cuando el acumulado de la deuda salteo en sus computadoras. Hay remedio para evitar ese tramo y estamos evaluándolo.

El caso es que en todas ellas, salvo en guiones que tengan más substancia, en todas ellas hay comidas. Los protagonistas se sientan a mesas que comparten con amigos, familiares, parejas. Bien servidas, con fuentes que rebozan de preparados que se intuyen sabrosos. La bebida es también abundante y a los yanquis -al menos en las películas- se les da por tomar vino, y tinto para mayor detalle. Seguramente un malbec.

Después, se ven sus casas que, aunque casi todas de madera -aunque hay mansiones muy concretas y firmes-, son suntuosas dentro del espartanismo que pretenden mantener.

Es que en todos los ambientes y las secuencias, lo que se ve, más allá de la actuación y el seguimiento a los personajes, lo que se nota es la opulencia. No hay crisis ni el presidente naranja ni la crisis petrolera ni Oriente Próximo ni nada. Opulencia.

Entonces pienso que la Argentina perdió esa oportunidad única que tuvo cuando crecíamos y nos desarrollábamos mientras los yanquis estaban guerreando por ahí para quedarse con todo. Pero no eran fuertes en aquella época. Tenían que mandar armas, artefactos, logística y muchos negros y chicanos, latinos a integrar sus batallones, mezclados con los agregados de poblaciones muy nacionalistas que entregaron a sus hijos con euforia además de la lógica tristeza y ansiedad.

En ese momento de nuestra Historia, nos cortaron las piernas, diría Diego. El Departamento de Estado de los yanquis hizo lo necesario para lograr, finalmente, que en 1955 se lograra derrocar a Juan Perón de la legal, legítima y democrática presidencia que había obtenido en comicios libres y sin fraude. Es que si la Argentina se convertía en "potencia" como era su destino manifiesto digamos, Suramérica sería eso miso, Sur América y no sudamérica ni latinoamérica. Sería, nuestro país, la república guía de nuestras hermanas del sur continente. Y esto no se lo podían permitir los yanquis, que sí tenían un destino manifiesto desde las bases con las que fundaron su nación y donde los Illuminatti tuvieron arte y parte.

Más allá de los casi 400 muertos que cayeron bajo las bombas que los subversivos dejaron caer sobre Plaza de Mayo -el mayor acto terrorista de nuestra Historia-, desde las invasiones inglesas que quedamos sometidos a los designios de los dos imperios. El británico, en su decadencia, y el yanqui en su formación y desarrollo.

Para poder desarrollarse así, contó con la traición de los locales de cada república suramericana, que entregaron datos, llaves, claves, voluntades para que se instalaran en nuestros territorios, controlaran los recursos naturales, la generación de productos industriales, las cosechas, todo. Y aquí los legisladores venales y cobardes sancionaron leyes para que el robo, la esquilmación que practicaron, fuera legal. Lo mismo hicieron otros traidores a sus raíces en los demás países de nuestra Sur Continente.

Por eso la opulencia que muestran las películas yanquis se nutrió y nutre de nuestra escaces, del hambre y las enfermedades que la debilidad nos provoca, de la muerte de nuestros compatriotas y de los hermanos de la Patria Grande.

Qué plan tan perfecto que generaron allá en 1779. Luego, los antropologos sociales, psicólogos y otros profesionales del manejo de las angustias y los miedos de los humaron, sumaron mayores y mejores acciones para confundir y cooptar luego las voluntades.

¡Qué importante es que despertemos y pongamos freno a esta succión que lleva ya no menos de 250 años y los más de 500 en todo el territorio de suramérica!

 

Fue sólo un pensamiento que surgió, como dije al principio. Nada más...

 

Heriberto Boccalandra

 
 

BOICOT A ISRAEL ESTADO GENOCIDA Y TERRORISTA, CRIMINAL DE GUERRA - VER EL LISTADO DE PRODUCTOS - EN EL CÓDIGO DE BARRAS EL QUE SE INICIA CON 729 CORRESPONDE A PRODUCTOS DE ORIGEN ISRAELITA Y/O RELACIONADOS.
Éste es un aporte de APC y nada tiene que ver con la nota inserta.R.O.

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03/04/2017

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